Bene Cordero. Nuevo concejal-portavoz de Ganemos Lebrija Ahora.

Ayer prometí mi cargo ante el pleno del Ayuntamiento. Dos años después de que un grupo de ciudadanos y ciudadanas de nuestra localidad comenzáramos esta apasionante aventura pensando que otra forma de hacer política es posible. En definitiva otra forma de vivir. Asumo el cargo tras la dimisión por motivos personales de nuestro anterior portavoz, Miguel Ángel Vargas, que se entregó de corazón, a esta ardua tarea. Gracias compañero. Por lo tanto, me incorporo a este proyecto con gran ilusión y espero estar a la altura de lo que un cargo de estas características conlleva.
Me planto aquí desde la honradez y el compromiso continuo a lo largo de mi vida tanto social, político y cultural e intentaré ser voz desde mi formación política de todos los sectores sociales de Lebrija. Mi condición de actor me ha ayudado a discernir y analizar tanto al género humano como a la sociedad de la que formamos parte. En ocasiones, depende de la máscara de la vida que te pongas, ves la luz, lo mejor, o ves la oscuridad, lo peor. Espero que esas máscaras me sirvan para intentar, desde la humildad, entender y corregir los grandes y pequeños errores que se han cometido con la sociedad del bienestar.
Nuestra vida cotidiana la han convertido en un juego peligroso en la que han intentado callarnos la boca. Desde nuestra formación política no queremos ser terriblemente pesimistas, más bien creer que otros mundos son posibles, otras realidades, sino no estaríamos aquí.
Las personas necesitamos continuamente creer en espacios de utopía, por otra parte necesaria, pero quizás la utopía tenemos que fabricarla día a día, entre todas y todos, desde la realidad más cercana, desde nuestras calles, nuestros vecinos y vecinas, nuestros árboles, teniendo agua, luz, y todo lo necesario para alimentar nuestro cuerpo y nuestra conciencia, elementos que nos harán críticos y libres.
Estamos aquí, nuestro poder es pequeño, pero si somos capaces de realizar el viaje juntos y unidas tendremos la oportunidad de hacer grandes cosas con ese pequeño poder. Quizás estas palabras sean, diríamos, demasiado poéticas. Permitirme hoy utilizar la poesía como instrumento de comunicación y mañana utilizar la palabra, como arma cargada de futuro. Muchas gracias.

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