LA PELIGROSA GESTIÓN MUNICIPAL EN EL USO DE PLAGUICIDAS ALTAMENTE PELIGROSOS (PAP)

Como administración pública, a los gestores municipales les corresponde el papel de velar por la salud y la seguridad de la ciudadanía. El uso de fitosanitarios altamente peligrosos en colegios, parques y calles, no solo demuestra mala gestión en materia de salud y medioambiente, sino una inconsciencia brutal al exponer a la población a sustancias relacionadas directamente con efectos letales en células de la placenta, embrión y cordón umbilical; diferentes tipos de cáncer, párkinson o el Linfoma de Hodgkin.

A esto podemos añadir, que el Ayuntamiento de Lebrija incumple la normativa en el uso de plaguicidas en nuestros parques y jardines.  Aunque es de obligado cumplimiento, nuestro Ayuntamiento no cuenta con un Plan de gestión del uso de plaguicidas. Tampoco cumple con lo establecido en el Real Decreto 1311/2012, donde dice que, la administración competente, en este caso el Ayuntamiento, deberá Informar a los vecinos (…) directamente o a través de la empresa de tratamientos que vaya a realizar la aplicación, el lugar y fecha de realización del tratamiento […], así como la identificación de los productos fitosanitarios que se van a utilizar, a fin de posibilitar que dispongan de tiempo suficiente para adoptar las precauciones convenientes.

Los Plaguicidas altamente peligrosos (PAP) es un término acuñado en 2006 por el Consejo de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO). La FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyeron el término en el Código Internacional de Conducta para la Gestión de plaguicidas y lo definen como: “aquellos plaguicidas que reconocidamente representan una peligrosidad aguda o crónica particularmente elevados para la salud o el medio ambiente, de acuerdo con los sistemas de clasificación internacionalmente aceptados, como los de la OMS o el SGA, o por figurar en acuerdos o convenciones internacionales pertinentes con carácter vinculante. Además, podrán considerarse muy peligrosos y tratarse como tales aquellos plaguicidas que, en condiciones de uso en un país, parezca que ocasionan un daño grave o irreversible para la salud o el medio ambiente”.

Los criterios establecidos por la FAO y la OMS, son indicadores que establecen la toxicidad aguda, carcinogenicidad, mutagenicidad o toxicidad reproductiva de las sustancias contenidas en los plaguicidas. A partir de estos indicadores, la Red de Acción en Plaguicidas (PAN: Pesticide Action Network), ha elaborado una lista de plaguicidas altamente peligrosos de acuerdo con los criterios de la FAO y la OMS, y algunos criterios adicionales que incluyen la alteración endocrina y los impactos ambientales. Aquí se puede ver el listado de estos plaguicidas:

http://www.pan-germany.org/download/PAN_HHP_List.pdf

Entre los plaguicidas incluidos en este listado y reconocidos como “altamente peligrosos”, se encuentran los herbicidas glifosato y oxifluorfen, así como los insecticidas clorpirifos e imidacloprid.

Estos cuatro productos son los más utilizados para el control de plagas y hierbas por el servicio de parques y jardines en nuestro pueblo.

Un claro ejemplo de ello es el clorpirifos, insecticida organofosforado, de los más utilizados en jardinería urbana para combatir las plagas de picudo, pulgones, cochinillas, psilas, etc. Hay estudios que demuestran su relación directa con diferentes tipos de cáncer, retrasos en el desarrollo infantil, funciones neurológicas alteradas, párkinson e hipersensibilidad.

En cuanto a los herbicidas, el 90% de los utilizados en nuestro país, bajo 125 marcas aprobadas, contienen como principio activo el Glifosato.  La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), a través de los numerosos estudios, afirma que hay pruebas sólidas que muestran que la exposición al glifosato o a formulaciones elaboradas a base de glifosato es genotóxica, esto es, la capacidad relativa de un producto de ocasionar daño en el material genético, originando efectos biológicos adversos. Como resultado, el IARC clasificó el glifosato como un elemento que probablemente es carcinogénico para los seres humanos (Grupo 2A).

La exposición a los plaguicidas no solo ocurre en ambientes laborales.  Cuando la utilización de plaguicidas se lleva a cabo en la vía pública (calles, colegios, zonas de juego, parques y jardines) todas las personas y animales que habitan el medio urbano, estamos expuestas por inhalación e incluso contacto. Los estudios que han comparado la absorción dérmica y la respiratoria, han encontrado que la absorción por la piel es la responsable de una gran mayoría del total de las exposiciones (Baker and Wilkinson. 1990; Ecobichon. 1999).

El proyecto CAREX (Cancer Exposure), sistema internacional de información y registro sobre cancerígenos en el lugar de trabajo, estima que a nivel español, unos tres millones de trabajadores están en contacto con agentes carcinógenos. En Andalucía, la zona de Cádiz, Huelva y Sevilla, conocida como el triángulo de la muerte, el índice de enfermedades cancerígenas es un 50% mayor a la media en España.

La escasa información que existe en España sobre exposiciones laborales a agentes reconocidos como carcinógenos, dejan oculta la incidencia de los plaguicidas sobre la salud humana y animal, haciendo que la prevención y las medidas de protección no sean las adecuadas.

 (https://osha.europa.eu/es/tools-and-publications/publications/reports/summary-on-cancer)

Efectos   de   los   plaguicidas en   el   cuerpo   Humano

¿Queremos seguir usándolos?

La Directiva europea 2009/129/EC, el Real Decreto 1311/2012, y el Plan de Acción Nacional 2018-2022, establecen como objetivos:

  • La reducción de los riesgos y los efectos del uso de los plaguicidas en la salud humana y el medio ambiente
  • El fomento de la gestión integrada de plagas y de planteamientos o técnicas alternativos

Y declaran que: «… la autoridad competente velará porque se minimice o prohíba el uso de plaguicidas adoptándose medias adecuadas de gestión del riesgo y concediendo prioridad al uso de productos fitosanitarios de bajo riesgo«.

El Real Decreto 1311/2012, establece que la gestión de plagas en ámbitos profesionales agrarios y no agrarios, “se realizará mediante la aplicación de prácticas con bajo consumo de productos fitosanitarios, dando prioridad a los métodos no químicos, de manera que los asesores y usuarios opten por las prácticas y los productos con menores riesgos para la salud humana y el medio ambiente. Teniendo en cuenta los principios generales de la Gestión Integrada de Plagas” establecidos por dicho Real Decreto.

Es evidente que nuestro Ayuntamiento sigue haciendo oídos sordos, a pesar de lo estipulado en los Convenios y Acuerdos internacionales, los Planes Nacionales y Regionales, para la erradicación de estas sustancias y su sustitución por medidas más sostenibles de menor impacto ambiental y para la salud de personas y animales.

Alternativas a herbicidas:

Herbicidas no sintéticos basados en distintos vinagres o en hidroxifosfatos naturales, utilizados en agricultura ecológica.

Diseños de cubiertas vegetales que respondan a nuestras necesidades estéticas de visibilidad y seguridad, lo que implica una reducción drástica de pérdida de suelo causada por erosión, aumentando la infiltración de agua en el suelo, reduciendo la evaporación de agua.

Métodos mecánicos manuales o térmicos:

Escarda manual en pequeños espacios como alcorques, bordes de aceras, etc…

Escarda Mecánica. Hay multitud de maquinaria y aperos para el recorte de hierbas ya germinadas.

Escarda térmica. Consiste en utilizar una fuente de calor para deshidratar hierba (no para quemarlas). Consiste en un bastidor con uno o varios quemadores de gas propano o butano.

Alternativas a pesticidas:

Existen una amplia variedad de productos ecológicos sustitutivos, así como un manejo global de plagas y enfermedades, basadas en el diseño de especies y aprovechando la biodiversidad como garante de autorregulación de plagas y enfermedades.

Fuentes:

http://pan-international.org/wp-content/uploads/Glyphosate-monograph.pdf

http://archivoes.greenpeace.org/espana/Global/espana/2015/Report/agricultura/Plaguicidas_Y%20_Nuestra_Salud_ResumenCastellano.pdf

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